| ¿POR QUE ENVANECERNOS? |
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Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando
cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros.
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No hay nada que debilite la fortaleza de la iglesia como el orgullo y la pasión. Cristo nos ha dado un ejemplo de amor y humildad, y ha ordenado a sus seguidores que se amen mutuamente como él los ha amado. Con humildad, debemos estimar a
otros superiores a nosotros. Debemos ser severos con nuestros propios defectos
de carácter, prontos para discernir nuestros errores y equivocaciones, y tener
menos en cuenta las faltas ajenas que las nuestras. Ofende a Dios el espíritu de hacer planes para nuestro interés egoísta, con el fin de obtener alguna ganancia, o para mostrar superioridad o rivalidad. El Espíritu de Cristo guiará a sus seguidores para que se preocupen, no sólo por su éxito o ventajas, sino por tener también interés en el éxito y ventajas de sus hermanos. Esto será amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos... Sólo Jesús ha de ser exaltado. Cualquiera sea la habilidad o el éxito de alguno de nosotros, no es porque hayamos creado esas facultades nosotros mismos; son un depósito sagrado dado por Dios, para ser usadas sabiamente en su servicio para su gloria. Todo es un capital confiado por el Señor.
El orgullo del talento, el orgullo del intelecto, no pueden existir en el corazón
que está oculto con Cristo en Dios.....
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