CLARÍN / LUN 17.04.2006
Sordera digital: bajar el volumen para
escuchar mejor
Los dedos señalan al MP3 y a los pequeños
auriculares que los acompañan. Empiezan a hacerse recomendaciones para su
uso seguro: bajar el volumen, recortar el tiempo de exposición o utilizar
auriculares que bloqueen el sonido ambiente
Por
María Farber. Especial para Clarin.com
conexiones@claringlobal.com.ar
Apple tuvo que encontrar la forma de poner límites a
los niveles de volumen de su archivendido iPod. La razón: se teme que cada vez más jóvenes
estén perdiendo irreversiblemente sus capacidades de audición por el uso
de reproductores de MP3. Entre ellos, el iPod es uno de los más potentes.
Por eso Apple ya puso on line una actualización gratuita que permite setear un
máximo en el volumen. Sucede que esta maravilla tecnológica es capaz de
alcanzar los 115 decibeles, (el equivalente al ruido de un concierto en
vivo) un nivel peligroso para la salud del oído interno. El riesgo es
escuchar menos y en muchos casos, adquirir a cambio un zumbido que no
abandona ni a sol ni a sombra.
“115 decibeles es un nivel muy
peligroso. El oído humano está capacitado para no sufrir daño hasta los 85
decibeles. Cuando se supera este límite de intensidad, hay varios factores
que inciden en las consecuencias: el tiempo de exposición, el tipo de
sonido (los agudos traen más trastornos que los graves) y el tipo de
auricular”, explica Carlos Kukso, médico otorrinolaringólogo del Hospital de Clínicas, profesor regular adjunto de la
Facultad de Medicina de la UBA y director de la
carrera de médico especialista en otorrinolaringología de la UBA. “Para tener una idea, un ruido de 90 decibeles
(sólo 5 por encima de lo recomendable) con una exposición de ocho horas
diarias puede provocar daño. Si son 115 decibeles, bastan dos horas
diarias de exposición para lastimar el oído interno”.
El llamado de
atención partió originalmente de un miembro del congreso de Estados
Unidos, luego el National Institutes of Health (NIH) reclamó
nuevas investigaciones para determinar los efectos de los auriculares en
los oídos. Entretanto Apple enfrenta una denuncia que acusa a iPod de
provocar potenciales lesiones auditivas. Lo cierto es que ya está
disponible la actualización para el iPod Nano y los modelos con capacidad
de reproducción de video. Permite a los padres poner el límite de volumen
y bloquear el acceso de los chicos al seteo con un código de seguridad.
Según Greg Joswiak, vicepresidente de marketing de Apple iPod, fue una
respuesta de la compañía frente la “atención creciente en esta área.
Queremos ofrecer a los clientes una opción sencilla para determinar su
propio límite de volumen”.
Más de la mitad de los estudiantes de
nivel secundario reportan al menos un síntoma de pérdida auditiva, según
una encuesta realizada por la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA).
Incluso, los chicos admiten con más frecuencia que los adultos el haber
experimentado tres de los cuatro síntomas de pérdida auditiva: el 28 por
ciento se vio en la necesidad de aumentar el volumen de la radio o el
televisor, el 29 tuvo dificultades para escuchar al interlocutor en una
conversación normal y el 17 por ciento tuvo un zumbido.
Pero la
culpa no es solamente del volumen. Según una investigación de la Harvard Medical School, en promedio cuanto más
chiquitos los auriculares más altos los niveles de salida, así que los más
dañinos son los más pequeños. Además, explica Kukso, el problema de estos
auriculares es el lugar donde son colocados: “Es el oído interno el que
sufre las consecuencias, pero el oído medio cuenta con unos huesitos que
tienen el poder de “amortiguar” el impacto del ruido en el oído interno.
Si este mecanismo de amortiguación está abolido o disminuido porque un
auricular lo está obstruyendo, entonces el sonido llega muy fuerte
directamente al oído interno. Teóricamente, los auriculares pequeñitos,
que obturan con más fuerza el conducto, podrían ser más peligrosos porque
evitan el mecanismo de amortiguación. Pero la realidad es que la culpa no
la tienen los aparatos electrónicos. El problema es que generalmente la
gente los usa a mucho volumen.”
Otra compañía que se puso a tono
con las nuevas demandas fue Sony. Según se estableció, una de las
alternativas es utilizar auriculares que bloqueen el ruido ambiente, lo
que evitaría la necesidad de aumentar el volumen mientras se está en
lugares ruidosos como el subte, la calle o el colectivo. En general la
oferta de este tipo de auriculares se limitaba a los más grandes, que
cubren la oreja. La alternativa de Sony es en cambio pequeña, (y hasta
viene en color blanco, para hacer juego con el iPod) el modelo es el
MDR-NC11A y cuesta alrededor de 70 dólares.
La amenaza de la
pérdida auditiva es sutil. Se da tan gradualmente que muchas veces la
persona que la sufre no lo nota hasta que comienza a escuchar un zumbido.
“En general el primer síntoma no es la hipoacusia, sino el zumbido. En
muchos casos la gente no repara en este sonido, que es de muy baja
intensidad, durante el día sino sólo en el silencio de la noche”, explica
Kukso. “El zumbido es signo de la primer lesión, que se produce a nivel de
una frecuencia muy aguda, que no afecta por lo tanto la percepción del
habla. Pero si continúa la exposición, se afecta la percepción de tonos
medios y graves y se dejan de escuchar las conversaciones”.
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