http://www.eloncedigital.com.ar/ Interés General  |   Domingo 9 de Abril 2006
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ASEGURAN QUE ESCUCHAR MÚSICA A ALTO VOLUMEN OCASIONA PÉRDIDA DE LA AUDICIÓN
Especialistas aseguran que aumentaron los casos de sordera en jóvenes
Los especialistas en audición en todo el mundo ya comenzaron a alertar sobre el aumento de casos de sordera entre los jóvenes. La mayoría lo atribuye al uso de reproductores de MP3, un discman o un simple walkman.


Correr, caminar, andar en bicicleta, viajar, ir al ciber y hasta a la escuela con los auriculares puestos y a todo volumen parece ser una moda entre los adolescentes; llevan la música a todos lados con un reproductor de MP3, un discman o un simple walkman a cuestas.
Sin embargo, los especialistas en audición en todo el mundo ya comenzaron a alertar sobre el aumento de casos de sordera entre los jóvenes. La mayoría lo atribuye a este tipo de aparatos.
“El problema no está en escuchar un reproductor de MP3 o un discman. El asunto se resume a la dosis (intensidad y tiempo) de sonido a la que se esté expuesto”, explicó el médico especialista en nariz, garganta y oído Mario Varela, jefe del área de Otorrinolaringología del Hospital de Niños San Roque, quien explicó que lo realmente perjudicial para la salud es escuchar música a muy alto volumen o durante mucho tiempo sin dar descanso al oído.
Ciertamente, la intensidad del sonido se mide en decibelios (DB). Según afirman los expertos, lo aconsejable es que el sonido no supere los 80 ó 85 DB. Como contrapartida, en el mercado se pueden encontrar reproductores portátiles de música (ipod, MP3 players) que pueden llegar a alcanzar los 135 DB, y en los boliches se estima que la música supera los 140.
Varela aseguró que comenzaron a notar un aumento de los casos de pérdida auditiva en la población más joven. “Lo que era común era la pérdida auditiva de la tercera edad. Los casos recién aparecían a los 50 años. Ahora eso se ve en personas más jóvenes, desde los 38 a los 45 años”, aseguró.


Una moda
La polémica se centró en los reproductores más modernos, dejando de lado a los modelos más antiguos como las radios portátiles o los tan famosos walkmans. Tal vez la razón de ello se encuentre en que la mayoría de los auriculares más antiguos no propagaban la música tan intensamente como los aparatitos en estos últimos tiempos (ver aparte: Inician estudios internacionales).
Varela consideró que hoy hay una cultura sobre el uso de estos aparatos. “Se escucha la música con un volumen bastante más importante de lo que se hacía en otras épocas. Esto es perjudicial. No sólo con los reproductores de MP3 sino también la música que escuchan en los boliches, que supera los 100 decibeles aceptables como para no dañar el órgano auditivo. Al día siguiente la gente siente zumbidos. Eso indica que hay un daño coclear”, indicó el profesional.

“Escuchar con auriculares a más de 100 decibeles equivale a escuchar el sonido de las turbinas de un avión, y esta exposición es una constante en los jóvenes”, aseguró.
Lo adecuado es no pasar de los 80 decibeles. El problema es, entonces, cómo darse cuenta de que se están superando esos valores. Una de las formas más prácticas de notar este exceso de volumen en el reproductor es quitárselo y colocarlo a unos 30 centímetros de distancia. Si la música que sale a través de los auriculares se puede oír desde el exterior, se está por encima de lo aconsejable.


Trauma acústico
“Cuando uno escucha las noticias, es suficiente con un volumen medio para entender lo que se dice. Cuando los jóvenes escuchan música, se acostumbran a escuchar con 100 decibeles, y esto es muy perjudicial para un órgano tan sensible como el oído, porque puede generar un trauma acústico y una pérdida auditiva”, dijo el médico.
Señaló además que no depende de la cantidad de horas que se escuche, sino de la intensidad.
El profesional dijo que cuando hay una pérdida auditiva se habla de una muerte de neurona nerviosa a nivel de la cóclea, que es el órgano sensorial. “La neurona no se regenera. Eso significa que la pérdida es definitiva: no tiene ningún tipo de solución”.
Cuando la persona se saca el auricular notará que está aturdida. “En ese momento ya tiene una pérdida auditiva. Si lo corta ahí, el organismo vuelve a normalizarse en un tiempo, y en pocos minutos vuelve a oír normalmente. Pero la reiteración en el uso hace que esa normalización que hace el órgano lleve cada vez más tiempo, hasta que finalmente llega a la pérdida auditiva”, explicó el médico.


Inician estudios internacionales
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos investigará más a fondo el si el reproductor de música portátil de Apple eleva el riesgo de la pérdida auditiva.
La institución dijo que será necesario realizar un estudio para saber si el reproductor Ipod, de Apple, eleva el riesgo de pérdida auditiva.
La proximidad de la fuente de sonido a los oídos contribuye a la pérdida auditiva, pero “es necesario investigar más para determinar si un tipo particular (de auricular) incrementa el riesgo”, dijo James Battey, director del Instituto Nacional de Sordera.
El problema es que los auriculares usados en los Ipods se introducen en los oídos, emitiendo el sonido dentro del canal auditivo. Los auriculares tradicionales con orejeras permiten que el sonido se difumine, explicaron.


Cómo se provoca el daño
“Bajá esa música, por favor, que te vas a quedar sordo”, se enojan habitualmente los padres con los hijos, que muchas veces terminan haciendo lo contrario.

Lo cotidiano esconde un problema de fondo mucho más grave que el enojo momentáneo.

Muchos conflictos de convivencia se generan entre padres e hijos por el volumen de la música. Pero más allá de las apreciaciones personales, lo cierto es que escuchar música a elevado volumen provoca el envejecimiento prematuro de los oídos.
Mario Varela (jefe del área de Otorrinolaringología del Hospital de Niños) explicó que el oído, anatómicamente, está hecho para amortizar el sonido. El organismo se defiende a su manera con un conducto libre.
El facultativo explicó que “al colocar un auricular, lo que se hace es introducir el sonido dentro del conducto, y así se elimina toda posibilidad de defensa orgánica. El sonido se absorbe totalmente”.
“La onda sonora se propaga primero a través de medios mecánicos, como puede ser el tímpano. Éste hace vibrar una cadena de huesos que se llaman martillo, yunque y estribo, y a partir de allí recién entramos a lo que se denomina la parte sensorial, compuesta por neuronas. La onda sonora empieza a dañar recién el último hueso, desde el estribo para atrás, hasta llegar a la cóclea”, indicó Varela.

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