| Los especialistas en audición en todo el
mundo ya comenzaron a alertar sobre el aumento de casos de sordera entre
los jóvenes. La mayoría lo atribuye al uso de reproductores de MP3, un
discman o un simple walkman.
Correr, caminar, andar en bicicleta, viajar, ir al
ciber y hasta a la escuela con los auriculares puestos y a todo volumen
parece ser una moda entre los adolescentes; llevan la música a todos lados
con un reproductor de MP3, un discman o un simple walkman a
cuestas. Sin embargo, los especialistas en audición en todo el mundo ya
comenzaron a alertar sobre el aumento de casos de sordera entre los
jóvenes. La mayoría lo atribuye a este tipo de aparatos. “El problema
no está en escuchar un reproductor de MP3 o un discman. El asunto se
resume a la dosis (intensidad y tiempo) de sonido a la que se esté
expuesto”, explicó el médico especialista en nariz, garganta y oído Mario
Varela, jefe del área de Otorrinolaringología del Hospital de Niños San
Roque, quien explicó que lo realmente perjudicial para la salud es
escuchar música a muy alto volumen o durante mucho tiempo sin dar descanso
al oído. Ciertamente, la intensidad del sonido se mide en decibelios
(DB). Según afirman los expertos, lo aconsejable es que el sonido no
supere los 80 ó 85 DB. Como contrapartida, en el mercado se pueden
encontrar reproductores portátiles de música (ipod, MP3 players) que
pueden llegar a alcanzar los 135 DB, y en los boliches se estima que la
música supera los 140. Varela aseguró que comenzaron a notar un aumento
de los casos de pérdida auditiva en la población más joven. “Lo que era
común era la pérdida auditiva de la tercera edad. Los casos recién
aparecían a los 50 años. Ahora eso se ve en personas más jóvenes, desde
los 38 a los 45 años”, aseguró.
Una moda La polémica
se centró en los reproductores más modernos, dejando de lado a los modelos
más antiguos como las radios portátiles o los tan famosos walkmans. Tal
vez la razón de ello se encuentre en que la mayoría de los auriculares más
antiguos no propagaban la música tan intensamente como los aparatitos en
estos últimos tiempos (ver aparte: Inician estudios
internacionales). Varela consideró que hoy hay una cultura sobre el uso
de estos aparatos. “Se escucha la música con un volumen bastante más
importante de lo que se hacía en otras épocas. Esto es perjudicial. No
sólo con los reproductores de MP3 sino también la música que escuchan en
los boliches, que supera los 100 decibeles aceptables como para no dañar
el órgano auditivo. Al día siguiente la gente siente zumbidos. Eso indica
que hay un daño coclear”, indicó el profesional.
“Escuchar con
auriculares a más de 100 decibeles equivale a escuchar el sonido de las
turbinas de un avión, y esta exposición es una constante en los jóvenes”,
aseguró. Lo adecuado es no pasar de los 80 decibeles. El problema es,
entonces, cómo darse cuenta de que se están superando esos valores. Una de
las formas más prácticas de notar este exceso de volumen en el reproductor
es quitárselo y colocarlo a unos 30 centímetros de distancia. Si la música
que sale a través de los auriculares se puede oír desde el exterior, se
está por encima de lo aconsejable.
Trauma
acústico “Cuando uno escucha las noticias, es suficiente con un
volumen medio para entender lo que se dice. Cuando los jóvenes escuchan
música, se acostumbran a escuchar con 100 decibeles, y esto es muy
perjudicial para un órgano tan sensible como el oído, porque puede generar
un trauma acústico y una pérdida auditiva”, dijo el médico. Señaló
además que no depende de la cantidad de horas que se escuche, sino de la
intensidad. El profesional dijo que cuando hay una pérdida auditiva se
habla de una muerte de neurona nerviosa a nivel de la cóclea, que es el
órgano sensorial. “La neurona no se regenera. Eso significa que la pérdida
es definitiva: no tiene ningún tipo de solución”. Cuando la persona se
saca el auricular notará que está aturdida. “En ese momento ya tiene una
pérdida auditiva. Si lo corta ahí, el organismo vuelve a normalizarse en
un tiempo, y en pocos minutos vuelve a oír normalmente. Pero la
reiteración en el uso hace que esa normalización que hace el órgano lleve
cada vez más tiempo, hasta que finalmente llega a la pérdida auditiva”,
explicó el médico.
Inician estudios
internacionales El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos
investigará más a fondo el si el reproductor de música portátil de Apple
eleva el riesgo de la pérdida auditiva. La institución dijo que será
necesario realizar un estudio para saber si el reproductor Ipod, de Apple,
eleva el riesgo de pérdida auditiva. La proximidad de la fuente de
sonido a los oídos contribuye a la pérdida auditiva, pero “es necesario
investigar más para determinar si un tipo particular (de auricular)
incrementa el riesgo”, dijo James Battey, director del Instituto Nacional
de Sordera. El problema es que los auriculares usados en los Ipods se
introducen en los oídos, emitiendo el sonido dentro del canal auditivo.
Los auriculares tradicionales con orejeras permiten que el sonido se
difumine, explicaron.
Cómo se provoca el daño “Bajá
esa música, por favor, que te vas a quedar sordo”, se enojan habitualmente
los padres con los hijos, que muchas veces terminan haciendo lo
contrario.
Lo cotidiano esconde un problema de fondo mucho más
grave que el enojo momentáneo.
Muchos conflictos de convivencia se
generan entre padres e hijos por el volumen de la música. Pero más allá de
las apreciaciones personales, lo cierto es que escuchar música a elevado
volumen provoca el envejecimiento prematuro de los oídos. Mario Varela
(jefe del área de Otorrinolaringología del Hospital de Niños) explicó que
el oído, anatómicamente, está hecho para amortizar el sonido. El organismo
se defiende a su manera con un conducto libre. El facultativo explicó
que “al colocar un auricular, lo que se hace es introducir el sonido
dentro del conducto, y así se elimina toda posibilidad de defensa
orgánica. El sonido se absorbe totalmente”. “La onda sonora se propaga
primero a través de medios mecánicos, como puede ser el tímpano. Éste hace
vibrar una cadena de huesos que se llaman martillo, yunque y estribo, y a
partir de allí recién entramos a lo que se denomina la parte sensorial,
compuesta por neuronas. La onda sonora empieza a dañar recién el último
hueso, desde el estribo para atrás, hasta llegar a la cóclea”, indicó
Varela.
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