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 La Biblia usada para este estudio corresponde a la versión más difundida en el mundo.
Antigua Versión de Casio doró de Reina (1569) Revisada por el Reverendo, Cipriano de Valera en (1602). Otras Revisiones, 1862, 1909 y 1960.

 

     El Apocalipsis

 

Estudio 2

El personaje central

La palabra "Apocalipsis" significa revelar, o descubrir. El libro comienza diciéndonos que es  " la revelación de Jesucristo "    Apocalipsis  1:  1.

Allí se nos expone un terrible conflicto que alcanza dimensiones cósmicas, en el cual hay un villano implacable, y un héroe impresionante.

Muchos ignoran que ese tremendo héroe es Jesús, mencionado a través de 38 diferentes nombres y títulos descriptos.
En los primeros tres capítulos se lo menciona de diversas formas, 137 veces, y en todo el libro hay unas 250 referencias a su sublime persona.

 

 

 

 


Leyendo Daniel  10:  5  al  9,  y comparándolo con  Apocalipsis  1:  17 ,   usted notará el tremendo impacto que causó en el profeta Daniel y en el apóstol  San Juan la magníficencia del Señor Jesús.
Cómo describe el Apocalipsis la grandeza de Jesús.
 1  ¿Cómo era su ropa? Apocalipsis  1:  13
 2  ¿Cómo era su cinto? Apocalipsis  1:  13
 3  ¿Cómo era sus cabellos? Apocalipsis  1:  14
 4  ¿Cómo era sus ojos? Apocalipsis  1:  14
 5  ¿Cómo era sus pies? Apocalipsis  1:  15
 6  ¿Cómo era su voz? Apocalipsis  1:  15
 7  ¿Cómo era su rostro? Apocalipsis  1:  16

 

 

 

 

      ES NUESTRO AMANTE Y PODEROSO SALVADOR

 

 


En las visiones del Apocalipsis aparecen diversos libros, los cuales afectan directamente nuestro destino, como podemos observar a través de los siguientes ejemplos.
Ejemplo   1 Apocalipsis  3:  5
Ejemplo  2 Apocalipsis  21:  27
Ejemplo  3 Apocalipsis  20:  12

Ejem.  1.......Libro de la vida

Ejem.  2.......Libro de la vida y el Cordero

Ejem.  3.......Menciona otros libros en plural

Todos los libros se mencionan en conexión con el juicio. Los que se salvan tienen sus nombres escritos en el libros de la vida
Y por otro lado, serán borrados de dichos libro los nombres de quienes rechacen a Jesús.

En los capítulos  4  y  5  del Apocalipsis aparece una escena de angustia vivida por San Juan al descubrir que nadie tenía poder para abrir los sellos del misterioso libro escrito por dentro y por fuera, que estaba en la mano del ángel. No se nos dice que contiene el libro.


 8  ¿Quién fue el único ser, en todo el universo, capaz de abrir el libro de los siete sellos? Apocalipsis  5:  9
Respuesta


Según el Apocalipsis  5 . Solamente Jesús sabe quiénes se salvarán y quiénes se perderán.
Ël y solamente Ël, puede leer los corazones y comprender quién en verdad le pertenece. Es imperativo que le entregemos nuestras vidas.
Sólo Jesús puede limpiarnos de pecado  1  San Juan  1:  9.

Solamente Ël es "poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de su gloria con gran alegría"   Judas  24 .

En verdad  " no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos "      Hechos  4:  12
Por eso es que San Juan en Apocalipsis 5  lloraba sin consuelo y sin ninguna esperanzaa hasta que apareció Jesús. Y también explica por qué los 24 ancianos exlamaron con regocijo: 
" Digno eres " cuando Jesús intervino por los que murió.



 

 

 

 

 

Según los 24 ancianos
  9.  ¿Qué fue lo que calificó a nuestro Señor Jesucristo como el único ser digno de abrir el libro sellado? Apocalipsis  5:  8,  9,  12
Respuesta

El título  " Cordero " se menciona 26 veces en el Apocalipsis y se refiere a Jesús.
Así lo declara San Juan Bautista en San Juan  1:  29

En el ritual simbólico del santuario del Antiguo Testamento, el cordero era sacrificado en lugar del pecador, y su sangre limpiaba del pecado. El Nuevo Testamento nos enseña que Jesús es la realidad enseñada por aquella simbología.


  10.  ¿Cuál fue la fuerza motivadora que impulsó el sublime sacrificio de nuestro Señor Jesucristo? Apocalipsis  1:  5
  11.  ¿Por qué tiene valor sustitutorio la muerte de Jesús?     ( Ël murió en nuestro lugar )      Respuesta

A )

Romanos  6:  23

B )

Hebreos  4:  15

C )

1  Corintios  15:  3

En el Antiguo Testamento el ser humano se acercaba a Dios a través del Sumo Sacerdote.
Por la gracia divina, y a través de los méritos del sacrificio de nuestro Señor  Jesucristo, cada creyente en Ël es hecho sacerdote, lo que le permite acercarse a Dios directamente.


 

 

 

    SU ORIGEN Y LA FUENTE DE SU PODER

 


Con siglos de anticipación el Antiguo Testamento pofetizó que el Mesías habría de nacer de una Virgen     Isaías  7:  14 , en la pequeña ciudad de Belén   Miqueas  5:  2

El Nuevo Testamento confirma que cuando nació Jesús, dichas profecías se cumplieron 

S.  Mateo  1:  22,  23
S.  Mateo  2:  5,  6

Pero ese nacimento sólo tiene que ver con la naturaleza humana de Jesús.


  12.  ¿Desde cuándo existía nuestro Señor Jesucristo?
1 ) S. Juan  17:  5
2 ) Miqueas  5:  2
 13  ¿Cuál es la naturaleza que tenía Cristo desde antes de su encarnación? Romanos  9:  5
Respuesta

Debido a su naturaleza divina es que San Pedro dice que fue Jesús quien inspiro a los profetas        1  S. Pedro  1:  10,  11

Y en Apocalipsis  22:  6  se llama a Jesús  "el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas".
La Santa Biblia proclama que Jesús, el Verbo, es Dios eterno y coeterno con el Padre  Ej:   S. Juan  1:  1  al  3,  14



 

 

 

     ES NUESTRO ETERNO SALVADOR

 

 14  ¿Desde cuándo estaba decidido que si el hombre caía en el pecado, Jesús habría de morir? 1  S. Pedro  1:  20
Respuesta
 15  ¿Cuán abarcante es la capacidad salvadora de nuestro Señor Jesucristo? Hebreos  7:  25

La resurección de Cristo demuestra que Ël tiene poder sobre la vida y la muerte  Apocalipsis  2:  8,  11,  Y se constituye en la garantía de que tiene poder para salvar.


 

 

 
Lectura auxiliar: 1
El camino a Cristo,  capitulo  1 ,  2     del sitio
Lectura auxiliar 2
El destino del mundo

 

 

 

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Fin del estudio

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RESPUESTA 8

" Digno eres de......tomar el libro.....y de.....abrir sus sellos......porque tú fuistes inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios "

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RESPUESTA 9

Porque tu fuistes...inmolado...y con tu....sangre...nos has.....redimido...para Dios.
( Jesús que fue inmolado en la cruz )

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RESPUESTA 11

A.  La paga del.... pecado...es...muerte

B.  Él fue tentado...en todo...según nuestra semejanza, pero....sin pecado

C.  Cristo murió...por nuestros pecados

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Respuesta 13

" El cual.......es Dios.....sobre todas las cosas, bendito por los siglos.Amén "

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Respuesta 14

" ..ya destinado desde......antes......de la fundación.....del mundo....."

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El Destino del Mundo Predicho

Desde lo alto del monte de los Olivos miraba Jesús a Jerusalén, que ofrecía a sus ojos un cuadro de hermosura y de paz. Era tiempo de Pascua, y de todas las regiones del orbe los hijos de Jacob se habían reunido para celebrar la gran fiesta nacional. 
De entre viñedos y jardines como de entre las verdes laderas donde se veían esparcidas las tiendas de los peregrinos, elevábanse las colinas con sus terrazas, los airosos palacios y los soberbios baluartes de la capital israelita. Resaltaban a la vista las construcciones espléndidas del templo, cuyos muros de mármol blanco como la nieve estaban entonces iluminados por los últimos rayos del sol poniente que al hundirse en el ocaso hacía resplandecer el oro de puertas, torres y pináculos. Y así destacábase la gran ciudad,  " perfección de hermosura " , orgullo de la nación judaica. 
¡Qué hijo de Israel podía permanecer ante semejante espectáculo sin sentirse conmovido de gozo y admiración! 
Pero eran muy ajenos a todo esto los pensamientos que embargaban la mente de Jesús.
 " Como llego cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella "      S.  Lucas  19:  41 
No lloraba por sí mismo, por más que supiera adónde iba. Getsemaní, lugar de su próxima y terrible agonía, extendíase ante su vista. 
La puerta de las ovejas, por ella habían entrado durante siglos y siglos la víctimas para el sacrificio, y pronto iba a abrirse para él, cuando  "como cordero"  fuera,  "llevado al matadero"     Isaías  53:  7  

Poco más allá se destacaba el Calvario, lugar de la crucifixión. Sobre la senda que pronto le tocaría recorrer, iban a caer densas y horrorosas tinieblas mientras él entregaba su alma en expiación por el pecado. No era, sin embargo, la contemplación de aquellas escenas lo que arrojaba sombras sobre el Señor en aquellas escenas lo que arrojaba sombras sobre el Señor. Lloraba por el fatal destino de los millares de Jerusalén, por la ceguedad y por la dureza de corazón de aquellos a quienes él viniera a bendecir y salvar. 
Allí habían proclamado los santos profetas durante siglos y siglos sus mensajes de amonestación. Allí habían mecido los sacerdotes sus incensarios y había subido hacia Dios el humo del incienso, mezclado con las plegarias de los adoradores. Allí había sido ofrecida día tras día la sangre de los corderos sacrificados, que anunciaban al Cordero de Dios que había de venir al mundo. De haberse mantenido Israel como nación fiel al Cielo, Jerusalén habría sido para siempre la elegida de Dios.       Jeremías  17:  21  al  25 
Pero la historia de aquel pueblo tan favorecido era un relato de sus apostasías y sus rebeliones. Había resistido la gracia del Cielo, abusado de sus prerrogativas y menospreciado sus oportunidades. A pesar de que los hijos de Israel  " hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas "    2  Crónicas  36:  16

Más grande que la amorosa compasión del padre por su hijo era el solícito cuidado con que Dios velaba por su pueblo enviándole "amonestaciones por mano de sus mensajeros, madrugando para enviárselas; porque tuvo compasión de su pueblo y de su morada."   2  Crónicas  36:  15  V.M .   Y al fin, habiendo fracasado las amonestaciones, las reprensiones y las súplicas, les envió el mejor don del cielo; más aún, derramó todo el cielo en ese solo Don. El Hijo de Dios fue enviado para exhortar a la ciudad rebelde. 

Era Cristo quien había sacado a Israel como  "una vid de Egipto."      Salmo  80:  8
¿Qué más se había de hacer a mi viña -exclamó,- que yo no haya hecho en ella?

A pesar de estos cuidados, y por más que, habiendo esperado "que llevase uvas" valiosas, las había dado  " silvestres "    Isaías  5:  1  al  4 ,   el Señor compasivo, movido por su anhelo de obtener fruto, vino en persona a su viña para librarla, si fuera posible, de la destrucción. La labró con esmero, la podó y la cuidó. Fue incansable en sus esfuerzos para salvar aquella viña que él mismo había plantado. Durante tres años, el Señor de la luz y de la gloria estuvo yendo y viniendo entre su pueblo. " Anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos del diablo ", curando a los de corazón quebrantado, poniendo en libertad a los cautivos, dando vista a los ciegos, haciendo andar a los cojos y oír a los sordos, limpiando a los leprosos, resucitando muertos y predicando el Evangelio a los pobres.      Hechos  10:  38;   S.  Lucas  4:  18;  S.  Mateo  11:  5

A todas las clases sociales por igual dirigía el llamamiento de gracia: " Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar "        ( S.  Mateo 11:  28 ) 

A pesar de recibir por recompensa el mal por el bien y el odio a cambio de su amor     Salmo  109:  5 ,   prosiguió con firmeza su misión de paz y misericordia. Jamás fue rechazado ninguno de los que se acercaron a él en busca de su gracia. Errante y sin hogar, sufriendo cada día oprobio y penurias, sólo vivió para ayudar a los pobres, aliviar a los agobiados y persuadirlos a todos a que aceptasen el don de vida. La hora de esperanza y de perdón transcurrió rápidamente. La copa de la ira de Dios, por tanto tiempo contenida, estaba casi llena. 
La nube que había ido formándose a través de los tiempos de apostasía y rebelión, veíase ya negra, cargada de maldiciones, próxima a estallar sobre un pueblo culpable; y el único que podía librarle de su suerte fatal inminente había sido menospreciado, escarnecido y rechazado, y en breve lo iban a crucificar. 

La compasión divina y el sublime amor de Cristo hallaron su expresión en estas lúgubres palabras: 
" ¡Jerusalem, Jerusalem, que matas a los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste! "      S.  Mateo  23:  37

¡Oh! ¡si tú, nación favorecida entre todas, hubieras conocido el tiempo de tu visitación y lo que atañe a tu paz! Yo detuve al ángel de justicia y te llamé al arrepentimiento, pero en vano. No rechazaste tan sólo a los siervos ni despreciaste tan sólo a los enviados y profetas, sino al Santo de Israel, tu Redentor. Si eres destruída, tú sola tienes la culpa. " No queréis venir a mí, para que tengáis vida "       S. Juan  5:  40  
Cristo vio en Jerusalén un símbolo del mundo endurecido en la incredulidad y rebelión Vio además las profundas huellas del pecado marcadas por la miseria humana con lágrimas y sangre; su tierno corazón se conmovió de compasión infinita por las víctimas de los padecimientos y aflicciones de la tierra; anheló salvarlos a todos. Pero ni aun su mano podía desviar la corriente del dolor humano que del pecado dimana; pocos buscarían la única fuente de salud. El estaba dispuesto a derramar su misma alma hasta la muerte, y poner así la salvación al alcance de todos, pero muy pocos iban a acudir a él para tener vida eterna. El gran pecado de los judíos consistió en que rechazaron a Cristo; el gran pecado del mundo cristiano iba a consistir en que rechazaría la ley de Dios, que es el fundamento de su gobierno en el cielo y en la tierra. 

Los preceptos del Señor iban a ser menospreciados y anulados. Millones de almas sujetas al pecado, esclavas de Satanás, condenadas a sufrir la segunda muerte, se negarían a escuchar las palabras de verdad en el día de su visitación. ¡Terrible ceguedad, extraña infatuación! Durante siete años un hombre recorrió continuamente las calles de Jerusalén anunciando las calamidades que iban a caer sobre la ciudad. Este extraño personaje fue encarcelado y azotado sin que exhalase una queja. A los insultos que le dirigían y a las burlas que le hacían, no contestaba sino con estas palabras: 
"¡Ay de Jerusalén! ¡Ay, ay de sus moradores!"  y sus tristes presagios no dejaron de oírse sino cuando encontró la muerte en el sitio que él había predicho. Ni un solo cristiano pereció en la destrucción de Jerusalén. Cristo había prevenido a sus discípulos, y todos los que creyeron sus palabras esperaron atentamente las señales prometidas.  " Cuando viereis a Jerusalem cercada de ejércitos - había dicho Jesús, - sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse "     ( S.  Lucas  21:  20, 21.) 

Los judíos habían rechazado las súplicas del Hijo de Dios, y ahora cualquier otra instancia o amonestación no podía obtener otro resultado que inducirlos a resistir hasta el fin. Vanos fueron los esfuerzos de Tito para salvar el templo. Uno mayor que él había declarado que no quedaría piedra sobre piedra que no fuese derribada. La ciega obstinación de los jefes judíos y los odiosos crímenes perpetrados en el interior de la ciudad sitiada excitaron el horror y la indignación de los romanos, y finalmente Tito  dispuso tomar el templo por asalto. Resolvió, sin embargo, que si era posible evitaría su destrucción. Pero sus órdenes no fueron obedecidas. 

A la noche, cuando se había retirado a su tienda para descansar, los judíos hicieron una salida desde el templo y atacaron a los soldados que estaban afuera. Durante la lucha, un soldado romano arrojó al pórtico por una abertura un leño encendido, e inmediatamente ardieron los aposentos enmaderados de cedro que rodeaban el edificio santo. Un soldado romano, sin ser visto, arrojó una tea encendida entre los goznes de la puerta y en breves instantes todo el edificio era presa de las llamas, y el noble edificio quedó entregado a su fatal destino. Toda la cumbre del monte que dominaba la ciudad despedía fulgores como el cráter de un volcán en plena actividad. Los edificios iban cayendo a tierra uno tras otro, en medio de un estrépito tremendo y desaparecían en el abismo ardiente. Dice el profeta: 
"¡Es tu destrucción, oh Israel, el que estés contra mí; . . . porque has caído por tu iniquidad!"      Oseas  13:  9;    14:  1  V.M  

Por la tenacidad con que rechazaron el amor y la misericordia de Dios, los judíos le hicieron retirar su protección, y Satanás pudo regirlos como quiso. Las horrorosas crueldades perpetradas durante la destrucción de Jerusalén demuestran el poder con que se ensaña Satanás sobre aquellos que ceden a su influencia. No podemos saber cuánto debemos a Cristo por la paz y la protección de que disfrutamos. Es el poder restrictivo de Dios lo que impide que el hombre caiga completamente bajo el dominio de Satanás. Los desobedientes e ingratos deberían hallar un poderoso motivo de agradecimiento a Dios en el hecho de que su misericordia y clemencia hayan coartado el poder maléfico del diablo. Pero cuando el hombre traspasa los límites de la paciencia divina, ya no cuenta con aquella protección que le libraba del mal. 

Dios no asume nunca para con el pecador la actitud de un verdugo que ejecuta la sentencia contra la transgresión; sino que abandona a su propia suerte a los que rechazan su misericordia, para que recojan los frutos de lo que sembraron sus propias manos. Todo rayo de luz que se desprecia, toda admonición que se desoye y rechaza, toda pasión malsana que se abriga, toda transgresión de la ley de Dios, son semillas que darán infaliblemente su cosecha. Cuando se le resiste tenazmente, el Espíritu de Dios concluye por apartarse del pecador, y éste queda sin fuerza para dominar las malas pasiones de su alma y sin protección alguna contra la malicia y perfidia de Satanás. 

La destrucción de Jerusalén es una advertencia terrible y solemne para todos aquellos que menosprecian los dones de la gracia divina y que resisten a las instancias de la misericordia divina. Nunca se dio un testimonio más decisivo de cuánto aborrece Dios el pecado y de cuán inevitable es el castigo que sobre sí atraen los culpables. La profecía del Salvador referente al juicio que iba a caer sobre Jerusalén va a tener otro cumplimiento, y la terrible desolación del primero no fue más que un pálido reflejo de lo que será el segundo. En lo que acaeció a la ciudad escogida, podemos ver anunciada la condenación de un mundo que rechazó la misericordia de Dios y pisoteó su ley 
¿qué son y qué valen en comparación con los horrores de aquel día, cuando el Espíritu de Dios se aparte del todo de los impíos y los deje abandonados a sus fieras pasiones y a merced de la saña satánica? 

Entonces el mundo verá, como nunca los vio, los resultados del gobierno de Satanás. Pero en aquel día, así como sucedió en tiempo de la destrucción de Jerusalén, el pueblo de Dios será librado, porque serán salvos todos aquellos cuyo nombre esté  "inscrito para la vida"  Isaías  4:  3  V.M  

Nuestro Señor Jesucristo anunció que vendrá la segunda vez para llevarse a los suyos:
Entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro "      S.  Mateo  24:  30,  31 

Deben guardarse los hombres de no menospreciar el aviso de Cristo respecto a su segunda venida; porque como anunció a los discípulos la destrucción de Jerusalén y les dio una señal para cuando se acercara la ruina, así también previno al mundo del día de la destrucción final y nos dio señales de la proximidad de ésta para que todos los que quieran puedan huir de la ira que vendrá. Dijo Jesús:
" Y habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y sobre la tierra angustia de naciones"      S.  Lucas  21:  25, V.M. ; S.  Mateo  24:  29;   Apocalipsis  6:  12  al  17

"Cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas"       S.  Mateo  24:  33 

" Velad pues "      S.  Marcos  13:  35  , es la amonestación del Señor. El mundo no está hoy más dispuesto a creer el mensaje dado para este tiempo de lo que estaba en los días de los judíos para recibir el aviso del Salvador respecto a la ruina de Jerusalén. Venga cuando venga, el día de Dios caerá repentinamente sobre los impíos desprevenidos. 

El día menos pensado, en medio del curso rutinario de la vida, absortos los hombres en los placeres de la vida, en los negocios, en la caza al dinero, cuando los guías religiosos ensalcen el progreso y la ilustración del mundo, y los moradores de la tierra se dejen arrullar por una falsa seguridad, - entonces, como ladrón que a media noche penetra en una morada sin custodia, así caerá la inesperada destrucción sobre los desprevenidos   " y no escaparán

Los que le presten atención no serán dejados en tinieblas ni sorprendidos por aquel día.

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