La Biblia usada para este estudio corresponde a la versión más difundida en el mundo.
Antigua Versión de Casio doró de Reina (1569) Revisada por el Reverendo, Cipriano de Valera en (1602).
Otras Revisiones, 1862, 1909 y 1960.
En algunos textos Bíblicos se usa la VM (versión moderna) para mejor compresión
| Palabras de vida |
| Este texto esta basado en: S. Lucas 12: 13 - 21 |
| EL MAYOR PELIGRO DEL HOMBRE |
CRISTO estaba enseñando, y, como de costumbre, otros, además de sus discípulos, se habían congregado a su alrededor. Había estado hablando a sus discípulos de las escenas en las cuales ellos habían de desempeñar pronto una parte. Debían proclamar las verdades que él les había confiado, y se verían en conflicto con los gobernantes de este mundo. Por causa de él habían de ser llevados ante tribunales, y ante magistrados y reyes. El les había asegurado que habían de recibir tal sabiduría que ninguno los podría contradecir. Sus propias palabras, que conmovían los corazones de la multitud y confundían a sus astutos adversarios, testificaban del poder de aquel Espíritu que él había prometido a sus seguidores. ¿No les prestaría él su poder para su provecho mundanal?
" Y díjole uno de la compañía: Maestro, dí a mi hermano que parta conmigo la herencia " S. Lucas 12: 13 Por medio de Moisés, Dios había dado instrucciones en cuanto a la transmisión de la herencia. El hijo mayor recibía una doble porción de la propiedad del padre, Deuteronomio 21: 17 , mientras que los hermanos menores se debían repartir partes iguales. Este hombre cree que su hermano le ha usurpado la herencia. Sus propios esfuerzos por conseguir lo que considera como suyo han fracasado; pero si Cristo interviene obtendrá seguramente su propósito. Ha oído las conmovedoras súplicas de Cristo, y sus solemnes denuncias a los escribas y fariseos. Si fueran dirigidas a su hermano palabras tan autoritarias, no se atrevería a rehusarle su parte al agraviado. El había visto la evidencia del poder de Cristo. Ahora se le presentaba la oportunidad de hablar al gran Maestro, de expresar el deseo más elevado de su corazón. Pero a
semejanza del hombre del rastrillo que se presenta en la alegoría de
Bunyan, sus ojos estaban fijos en la tierra. No veía la corona sobre su cabeza. Como Simón el mago, consideró el don de Dios como un medio de ganancia mundanal.
La misión del Salvador en la tierra se acercaba rápidamente a su fin. Le quedaban solamente pocos meses para completar lo que había venido a hacer para establecer el reino de su gracia. Sin embargo, la codicia humana quería apartarlo de su obra, para hacerle participar en la disputa por un pedazo de tierra.
Pero Jesús no podía ser apartado de su misión. Su respuesta fue: " Hombre, ¿quién me puso por juez o partidor sobre vosotros? "
Nuestro Señor atacó la raíz del asunto que perturbaba a este interrogador, y la raíz de todas las disputas similares, diciendo: "Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
" Y refirióles una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado mucho; y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde juntar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate. Y díjole Dios: Necio, esta noche vuelven a pedir tu alma; y lo que has prevenido, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios ".
Por medio de la parábola del hombre rico, Cristo demostró la necesidad de aquellos que hacen del mundo toda su ambición. Este hombre lo había recibido todo de Dios. El sol había brillado sobre sus propiedades, porque sus rayos caen sobre el justo y el injusto. Las lluvias del cielo descienden sobre el malo y el bueno. El Señor había hecho prosperar la vegetación, y producir abundantemente los campos. El hombre rico estaba perplejo porque no sabía qué hacer con sus productos. Sus graneros estaban llenos hasta rebosar, y no tenía lugar en que poner el excedente de su cosecha. No pensó en Dios, de quien proceden todas las bondades. No se daba cuenta de que Dios lo había hecho administrador de sus bienes, para que ayudase a los necesitados.
El Señor había oído las oraciones de los necesitados, y en su bondad había hecho provisión para el pobre. Salmos
68: 10. En las bendiciones conferidas al hombre rico, se había hecho amplia provisión para las necesidades de muchos. Pero él cerró su corazón al clamor del necesitado, y dijo a sus siervos:
" Esto haré; derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate ".
Los ideales de este hombre no eran más elevados que los de las bestias que perecen. Vivía como si no hubiese Dios, ni cielo, ni vida futura; como si todo lo que poseía fuese suyo propio, y no debiese nada a Dios ni al hombre. El salmista describió a este hombre rico cuando declaró: " Dijo el necio en su corazón: No hay Dios ". Salmo 14: 1.
Este hombre había vivido y hecho planes para sí mismo. El ve que posee provisión abundante para el futuro; ya no le queda nada que hacer, fuera de atesorar y gozar los frutos de sus labores. Se considera a sí mismo como más favorecido que los demás hombres, y se gloría de su sabia administración. Es honrado por sus conciudadanos como un hombre de buen juicio y un ciudadano próspero. Porque " serás loado cuando bien te tratares ". Salmo 49: 18.
Pero " la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios " 1 Corintios 3: 19.
No se aseguró lo único que hubiera sido de valor para él. Al vivir para sí mismo había rechazado aquel amor divino que se hubiera derramado con misericordia hacia sus semejantes. De esa manera había rechazado la vida. Porque Dios es amor, y el amor es vida. Este hombre había escogido lo terrenal antes que lo espiritual, y con lo terrenal debía morir. " El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias que perecen " Salmo 49: 20.
" Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios ".
Este cuadro se adapta a todos los tiempos. Podemos hacer planes para obtener meros goces egoístas, podéis allegaros tesoros, podéis edificaras grandes y altas mansiones, como los edificadores de la antigua Babilonia; pero no podéis edificar muros bastante altos ni puerta bastante fuerte para impedir el paso de los mensajeros de la muerte. El rey Belsasar
" hizo un gran banquete " en su palacio, " y alabaron a los dioses de oro y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de
piedra ".
El espíritu de Satanás es conseguir, atraer hacia sí. El espíritu de Cristo es dar, sacrificarse para bien de los demás.
Por lo tanto, nos dice: " Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee ".
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| NOTA |
Bunyan, autor de El Peregrino, declaró: "Percibo que es una antigua artimaña del diablo hacer que el hombre piense demasiado en sus pecados". El poeta contempla el suelo árido cubierto de estanques de agua. La bendición divina descansa sobre todo lo que los peregrinos contemplan porque llevan el corazón lleno de gozo. La cárcel de Bedford, Inglaterra, en donde Juan Bunyan estuvo recluido, se transformó en una fuente de bendición para muchos por su libro El peregrino. La lucha de Florencia Nightingale contra la fiebre, los microbios y la gangrena dio como resultado el concepto moderno de la enfermería. |