| LA DIFUSIÓN DEL HÁBITO DE FUMAR |
El tabaco es un psicoactivo legal. Todas las personas adultas pueden comprar tabaco libremente, aunque las áreas para fumarlo son cada vez más restringidas. Los fabricantes sólo están obligados a informar a sus clientes sobre los riesgos para la salud. Mientras la publicidad demuestra el interés de las compañías de tabaco por revestir de 'glamour' el acto de fumar, muchos países financian intensas campañas orientadas a restringir el uso y la venta de tabaco. En general, el consumo ha disminuido en occidente, aunque ha aumentado entre ciertos grupos sociales como las mujeres de los países del sur de Europa. Un reglamento del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio) autoriza a los países signatarios a "considerar la salud humana más importante que la liberalización del comercio", pero el comercio internacional de tabaco sigue creciendo a buen ritmo. En los países en desarrollo el consumo aumenta a razón del 2% anual. Los cigarrillos están hechos de manera de crear dependencia entre sus consumidores, siendo la droga que con más asiduidad se consume. "Nadie se droga cada 25 minutos, el fumador sí". No fue sino hasta 1964 cuando las compañías tabacaleras se vieron obligadas a incluir leyendas en los paquetes de cigarrillos para advertir a los consumidores sobre los riesgos para la salud en términos generales, cosa que no rindió los resultados esperados puesto que tampoco ha contribuido a disminuir el consumo. Actualmente en los Estados Unidos se estima que los fumadores de tabaco mayores de 17 años ascienden a 45.9% de la población masculina y 30.5% de la población femenina. Se calcula que en el mundo existen 1,100 millones de personas adictas al tabaco. La nicotina está considerada como la segunda droga más adictiva que existe, sólo superada por el "crac" (derivado de la cocaína). La lucha contra el hábito de fumar es uno de los principales retos para los organismos que trabajan en la defensa de la salud pública. Al mismo tiempo que las campañas antitabaco y las medidas cada vez más estrictas que los gobiernos adoptan para frenar el daño a los llamados fumadores pasivos (los que aspiran el humo de los tabacos que otros fuman). |
| EFECTOS SOBRE EL ORGANISMO |
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De los principales componentes del tabaco, la nicotina es la que genera la dependencia y provoca trastornos en el organismo, ya que esta sustancia actúa sobre el receptor acetilcolina, y se observó que el receptor se halla quintuplicado en el cerebro de los fumadores a causa de los cambios bioquímicos que produce el tabaco en dicho órgano. A nivel mental, la nicotina facilita la concentración, activa la memoria y, hasta cierto punto, controla el aumento de peso al aumentar el gasto de energía, disminuir los sentidos del olfato y el gusto, y mantener al fumador ocupado en el acto de fumar en vez de comer. Cada persona además tiene sus consideraciones particulares respecto a las cosas que el tabaco "hace por ella". Algunos creen que los inspira, otros creen que los acompaña, etc. A nivel físico, la nicotina aumenta la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la presión arterial y el flujo coronario. Durante la combustión del tabaco, algunos de sus elementos se transforman en monóxido de carbono, emisión venenosa que contribuye al surgimiento de enfermedades cardiacas. Cuando el monóxido de carbono entra al torrente sanguíneo, tiende a reemplazar el oxígeno contenido en las células rojas de la sangre formando carboxihemoglobina. En los fumadores, hasta el 10% de la hemoglobina total puede ser carboxihemoglobina, lo cual equivale a decir que sus tejidos reciben 10% menos de oxígeno. A largo plazo el tabaquismo tiene diversos efectos sobre el sistema bronco pulmonar, cardiovascular y digestivo. Las úlceras gástricas y duodenales son doblemente más comunes entre los fumadores. Las heridas de la piel pueden tardar más en sanar debido a que la nicotina reduce los niveles de vitamina C en el organismo. Los pulmones tienen unos diminutos sacos llamados alvéolos, donde el dióxido de carbono que procede del organismo se intercambia por oxígeno procedente del aire. Varias enfermedades que afectan a los pulmones destruyen directamente los alvéolos, caso del enfisema, o bien dañan su capacidad para intercambiar gases. El humo del cigarrillo produce inflamación en la mucosa del aparato respiratorio y aumento de la producción de una enzima llamada elatasa, que degrada la elastina, material constitutivo del pulmón al que se debe su capacidad de expandirse y contraerse.
El hábito de fumar provoca que el tejido pulmonar pierda sus propiedades elásticas, aparentemente de manera irreversible, con la consecuente disminución en la capacidad pulmonar para ingresar oxígeno a la sangre. |
| CONSEJOS PARA ABANDONAR EL HÁBITO DE FUMAR |
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El fumar es un hábito que genera dependencia, por lo que dejar de fumar no es fácil para un fumador drogodependiente. Al querer dejar de fumar, viene encadenado el síndrome de abstinencia que puede acarrear síntomas físicos (que desaparecen más rápidamente que los síntomas psíquicos). Este síndrome también se puede considerar como lo que se produce (generalmente y según el tipo de fumador) al terminar el último cigarrillo aunque sepa que tiene otro paquete sin empezar. Para abandonar una adicción algunos autores recomiendan que, a la par de asistir a terapias psicológicas ya sean personales o grupales y de someterse a un tratamiento de desintoxicación física bajo supervisión médica, en caso de que esto sea necesario, también es aconsejable practicar técnicas alternativas para revertir los daños causados por el abuso de las distintas sustancias en el campo energético humano. Según los expertos en el tema, no hay que olvidar que los componentes sicológicos tienen gran relevancia en esta adicción. Esto porque muchas veces el placer de encender un cigarrillo se experimenta más con el rito de esta acción asociada a un descanso, un café o la conversación con amigos, que por la gratificación física que logra la persona. Es lo que se llama la fuerza de la costumbre, y que los sicólogos saben muy bien lo difícil que es derrotar. Por esta razón son diversas las estrategias farmacológicas que se han usado para combatir esta adicción, que se calcula acorta la esperanza de vida de sus cultores en un promedio de 20 años. Casi todas ellas consisten en administrar dosis de unos 20 miligramos de nicotina, con lo que se busca satisfacer la adicción de la persona con el fin de que no encienda un cigarrillo. Entre estas alternativas se encuentran chicles, tabletas orales, parches; spray nasal e inhalador oral.
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| CONCLUSIONES |
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Pese a que está socialmente aceptado su uso, la nicotina es una droga de efectos altamente perniciosos en el organismo, que crea dependencia o adicción y crea condiciones orgánicas que disminuyen la calidad de vida de quien la utiliza, y de quienes lo rodean. Como el factor psicológico de esta adicción es muy relevante, no será sencillo lograr que se reduzca su consumo, especialmente entre los niveles más bajos de la población mundial. Muchos otros factores externos facilitan su promoción permanente, entre ellos el hecho de que los gobiernos de los países del llamado " Tercer Mundo " obtienen elevados ingresos por los altos impuestos que aplican al tabaco y que son pagados por los consumidores finales. Asimismo, el uso del tabaco es la puerta de entrada a muchas otras adicciones, más costosas y más peligrosas, que manejan un importante porcentaje del comercio mundial. Quizá la toma de conciencia, tanto del daño producido por el uso de esta droga como por el uso de muchas otras, pueda lograrse poco a poco a través de impulsarla en los más pequeños para que no ingresen en las adicciones y difundan lo pernicioso de sus efectos entre sus padres, hermanos y amigos.
Micaela Biagiola
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